
En verdad hay que entenderlo: con leer su currículum y observar al personaje da para darse cuenta de que Zp no ha mostrado capacidad ni para teniente de alcalde de una población pequeña, y sin embargo ahí lo tenemos en la Presidencia del Gobierno. Parece evidente que su presencia en ese cargo se debe precisamente a su insustancialidad, a su papel de monigote en las luchas internas por el poder en el PSOE -recordemos el papel que jugó en el empeño de algunos para "impedir que Bono cruce el Tajo"-. De haberse tratado de alguien con mayor densidad política, no le habrían permitido cruzar el Duero tan fácilmente. La incalificable manipulación política del asesinato de inocentes hizo el resto. Hay que entenderlo, repito: se "ha encontrado" ahí y supongo que hace lo que puede y seguramente lo haga animado de buena voluntad; lo que ocurre es que sencillamente no da para más. Pasará a la Historia como lo que es, un personaje insignificante encaramado a un cargo que le superaba abrumadoramente y enfrentado a unas circunstancias muy difíciles que no supo lidiar y que lo convirtieron en un gobernante dañino para su país, su partido y seguramente para sí mismo. Creo que si alguna vez llegara a entender -y aceptar- quién es y qué está haciendo, se suicidaría. No le deseo eso; por él y por nosotros espero que pase pronto a la historia en letra pequeña y dé paso a otros más capaces. Y esa es precisamente la tarea a la que nos tenemos que aplicar: conseguir que pase y que quienes lleguen a la Presidencia del Gobierno en el futuro sean personas a la altura de ese difícil cargo; quizá socialistas, pero a la altura. Para ello, de momento no queda más remedio que meterse con él, que poner en evidencia fuerte y claro los disparates de Rodríguez. Es esta una una ineludisble y triste necesidad. Triste porque el país necesita buen gobierno y no gobernantes ineptos y dañinos, sí, pero al personaje ni lo odio, ni lo desprecio ni lo aprecio; simplemente es que en cualesquiera condiciones menos absurdas que las presentes, ni siquiera percibiría su presencia en la vecindad.